MEMBRANE HOUSE -LHRC

Membrane-house nace de la necesidad de plantear refugios de larga duración, dados los numerosos y preocupantes casos actuales en los que la vida en los campos de refugiados se prolonga en el tiempo durante años. Ante estos hechos el refugio tiene la vocación de no limitarse exclusivamente a la contingencia, sino desde una condición efímera, facilitar la vida y acercar a los usuarios costumbres o acciones a las que se han visto forzados a renunciar y poder tener un uso prolongado. Privacidad, múltiples usos, seguridad y durabilidad.

Se entiende así el módulo como un dispositivo de acción política, ya que, debido a su consistencia y durabilidad, desprende un mensaje  a la vez de urgencia y permanencia: las crisis migratorias y el asilo de refugiados debe dejar de tratarse como un asunto temporal, las ciudades de refugiados con más de veinte años de permanencia así lo claman. Los estándares para la construcción de campos de refugiados de UN parecen ingenuos, y de poca profundidad. Lo que aquí se propone es, en lugar de normativizar y estructurar “desde arriba” la morfología de las ciudades, generar núcleos con el máximo posible de potencialidades; replicables y transportables, pero también rígidos y estables. Ese es el mensaje dual de Membrane House: las ciudades de refugiados nunca serán como sus lugares de origen, pero mientras existan deben ser lo más consolidadas y visibles posible.

Una membrana con función estructural y de cerramiento ofrece protección térmica, aislamiento, y privacidad, haciendo de paredes y techo, unida a una sencilla estructura de madera basada en la cúpula geodésica pero modificando su forma para adaptarse a un uso cotidiano y a terrenos de distintas características. El cuerpo tensado de la tela se combina con las piezas alargadas de madera que funcionan a compresión para dar lugar a una estructura eficiente y que optimiza al máximo sus materiales a un bajo coste de mercado.

El proyecto, planteado para ser armado en un período de tiempo corto y poder ser transportado con facilidad (ninguna de sus piezas supera 1,20m de largo), tiene una versatilidad que la permite albergar distintos usos simultáneos mediante artefactos colgados o apoyados o usos únicos concretos. El refugio está pensado como unidad dentro de posibles agrupaciones o ciudades, ofreciendo la posibilidad de albergar espacios privados o comunes. La estructura, en proceso de evolución, habla de una forma de plantear la arquitectura de refugio, que al ajustarse a cada necesidad se podrá cristalizar en resultados diversos en cuestión de escala, espacialidad o materialidad. 

LHRC es un grupo recién formado de arquitectos titulados en la ETSAM e implicados por distintas vías en la investigación y la acción directa sobre el espacio social y urbano. Han trabajado juntos en diversos proyectos desde el año 2006 y actualmente sincronizan sus actividades desde Brasil, España y Holanda. Las líneas de acción del grupo pasan por un compromiso diferente con el mundo, desde la arquitectura. Esto les ha llevado a implicarse en diversos procesos de exploración y aprendizaje, cuestionando y desentrañando algunos planteamientos emergentes: la sostenibilidad en las ciudades, la participación y la autoconstrucción.

Han realizado proyectos en América Latina, entre Colombia, México, Brasil y Argentina, principalmente con enfoque social, trabajando en comunidades con alta exclusión como El Dorado en Bogotá (CL), o los asentamientos informales de Monterrey (MX), con migrantes en Ciudad de México (proyecto silla-parásito, publicado en la revista Código Arte) y de análisis territorial (Bitácora sonora, proyecto impulsado por la AECID) de la gran región del Chaco (AR). Sus integrantes han impartido workshops de Arquitectura Social en UANL (MX), y de estructuras no convencionales en Tec de Monterrey (MX) y ETSAV (ES). Trabajan en red con otros colectivos.

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